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CANARIAS

MEDIACIÓN COMUNITARIA CON MENORES

AUTORA: ELENA BAIXAULI GALLEGO
PSICÓLOGA Y MEDIADORA DE LA "Associació per a la Divulgació de la Mediació i Resolució de Conflictes (ADIMER)".
email:
elenab@telefonica.net


FORMATO ELECTRONICO

Introducción:

Los problemas de relación entre los jóvenes y sus familias, los problemas de comunicación y de violencia en los centros educativos, y por último los problemas de convivencia en las calles, barrios o municipios, retratan la realidad social en la que vivimos actualmente.

La Justicia de Menores no puede dar solución a cada uno de los conflictos que surgen y en demasiadas ocasiones, se muestra desbordada ante el gran número de demandas.

La Mediación Penal con menores es una alternativa positiva para responder ante estos conflictos.

Pero, es necesario, actuar en materia de prevención y desde el ámbito comunitario, debido a que los menores de 12 a 14 años, no reciben ningún tipo de intervención, pues la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de Enero, reguladora de la responsabilidad penal, no los contempla.

De igual manera, la actuación con menores a través del diseño de programas de mediación comunitaria, evitaría en algunos casos, la respuesta violenta o la realización de faltas por parte de los mismos.

Los programas de mediación comunitaria favorecerán un mayor diálogo social y participación de los jóvenes en la comunidad en la que viven.



La Mediación Comunitaria con menores:

A finales de los años 70 se afianza lo que hoy en día se ha denominado Psicología de la Intervención Social.

La Constitución española de 1978 supone un cambio a nivel político y a nivel social, y contribuye a que desde disciplinas diferentes se busquen métodos para adaptarse al momento social y cultural que se está viviendo.

La Constitución en el artículo 1º apartado 1 dice “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.”

La sociedad es ahora más democrática y participativa, los ciudadanos tienen derechos y deberes, pueden decidir, votar, manifestarse, expresar su opinión.

Del mismo modo que los poderes públicos aseguran una serie de principios que mejoran el bienestar social.

La Psicología de la Intervención Social junto con otras disciplinas de diferentes campos profesionales intenta dar soluciones a problemas que afectan a las personas y a los grupos en una búsqueda de mejora de la calidad de vida.

Importantes son las aportaciones, pero encontramos la necesidad de tener más recursos para afrontar los cambios a los que se ve sometida la sociedad.

La mediación puede ser uno de esos recursos.

La Mediación es un proceso de cambio y favorece la comunicación. La Mediación Social facilita el diálogo entre los ciudadanos y la administración, el Municipio demanda mayor participación, cooperación y civismo desde el punto de vista democrático. La Mediación como proceso de resolución de conflictos, nos dice que el conflicto también es positivo porque genera una transformación de las relaciones que se dan en la familia, la escuela, barrio, etc.

Todo lo anterior nos lleva a la concepción de Tonucci de Ciudad Educadora: “la ciudad es el lugar dónde se desarrolla la vida, dónde se produce y se consume, es el espacio de convivencia y de la soledad, es lugar de encuentro y de anonimato. La ciudad educadora ha de ser el entorno dónde la persona aprende de que forma ha de convivir con los demás y con uno mismo, y de esta forma se va construyendo la persona y la ciudad”.

Poco a poco, como sociedad en continuo crecimiento hemos ganado independencia, sabiduría, competitividad, pero hemos perdido en el camino algo importante, algo que sólo podemos apreciar en algunas poblaciones pequeñas, los valores, la solidaridad, el compañerismo, la comprensión y el diálogo.

La falta de valores morales nos lleva al egoísmo, al individualismo y a la violencia.

Nosotros no nacemos siendo respetuosos, tolerantes y solidarios sino que aprendemos.

En los centros educativos se actúa con violencia cuando no se encuentran otras vías para solucionar los problemas.

Los menores, en ocasiones se muestran frustrados si no consiguen lo que quieren y entran en una dinámica de agresión contra sus familiares o contra aquellas personas que no están permitiendo los deseos de los mismos.

Algunos de ellos han perdido el valor del respeto, invadiendo las aceras con sus ciclomotores, siendo intolerantes con los mayores, destrozando el mobiliario urbano, bebiendo en las calles o realizando algún tipo de ruido.

La Ley Orgánica 5/2000, de 12 de Enero, reguladora de la responsabilidad penal, no contempla ningún tipo de actuación con menores de 12 a 14 años.

La realidad nos muestra que están surgiendo muchos conflictos con jóvenes de estas edades y que es necesaria la actuación, mediante el diseño de programas de prevención de la violencia y de resolución de conflictos.

Los ayuntamientos en su afán de acercarse más a los ciudadanos y de adaptarse al cambio social pueden incorporar nuevas estrategias de intervención que contribuyan a una mayor satisfacción y mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.

Xavier Jiménez del Ayuntamiento del Prat de Llobregat explica que con las acciones cívicas y con la mediación en la comunidad se pretende la aceptación de un código de vida social, fundamentado en la interiorización de la cultura de la convivencia y el civismo, en lugar de su transgresión. Constituyendo un referente de éxito de este nuevo campo de la mediación.

Los programas son de carácter mediador porque permiten un diálogo entre el autor y la administración, o entre el autor y su comunidad.

Algunos conflictos derivan de las relaciones entre los menores y sus familias, como agredirles física y psicológicamente. Otros, surgen entre los jóvenes y los vecinos, como los derivados del ruido de los ciclomotores, estacionamientos en las aceras. Y por último, también existen problemas entre los jóvenes y la comunidad a la que pertenecen, como destrozar el mobiliario urbano, miccionar en la vía pública, ensuciar las calles.

Las situaciones comentadas anteriormente, constituyen algunos ejemplos a trabajar mediante los programas de mediación comunitaria.

En aquellos casos donde no proceda más que una amonestación o sanción económica sin derivar a Fiscalía, los proyectos de mediación irán dirigidos a sustituir las sanciones económicas por medidas educativas, como una alternativa diferente de resolución de problemas, que implique una cambio de comportamiento hacia los ciudadanos y la administración.

Del mismo modo, los jóvenes asistirán a talleres de mediación o de resolución de conflictos.

Los objetivos generales de los programas van dirigidos a:

- facilitar el diálogo entre los jóvenes y la administración

- educar en valores morales, civismo

- crear un clima de participación activa de los jóvenes en nuestra ciudad

- considerar la educación como proceso de cambio

- generar espacios de convivencia

- generar actitudes distintas a la agresividad y la violencia

- sensibilizar a los jóvenes sobre todos los temas que afecten a su localidad

- generar cambios de actitudes en los jóvenes hacia la policía local, la administración pública, los ciudadanos de la zona.



Los objetivos específicos de los programas van dirigidos a:

- sustituir las sanciones económicas por la asistencia a un taller de resolución de conflictos y/o por una medida de reparación social

- enseñar a los jóvenes nuevas vías de solución de problemas desde el diálogo, la tolerancia y el respeto mutuo

- enseñar a las familias a utilizar la mediación para facilitar el diálogo y la transformación de las relaciones conflictivas

- disminuir el número de infracciones cometidas por los jóvenes

La metodología utilizada para la realización de los proyectos, se basará en las aportaciones socioeducativas como enseñanza de pedagogías cívicas, partiendo del principio de que la enseñanza implica cambio.

Y en el enfoque socioafectivo, que consiste en “vivenciar en la propia piel” la situación que se quiere trabajar, para así tener una experiencia en primera persona que nos haga entender y sentir lo que estamos trabajando, motivarnos a investigarlo y, en definitiva, desarrollar una actitud empática que nos lleve a cambiar nuestros valores y formas de comportarnos, que nos lleve a un compromiso personal y transformador (Cascón).

Con el fin de comprobar la eficacia de estos proyectos, será necesario la evaluación y seguimiento de los mismos.

El diseño de programas de mediación comunitaria con menores, adaptados a las necesidades de cada municipio, comunidad, grupo o familia, nos ayudará a comprender y conocer más sobre los jóvenes y a buscar nuevas vías de solución de problemas, que respondan a las necesidades de nuestra sociedad actual.



Bibliografía:



Baixauli, E.: “Proyecto de Mediación Comunitaria”. Ayuntamiento de Manises, 2001.

Cascón, P.: “Educar en y para el conflicto en los centros”. Artículo Cuardenos de Pedagogía, nº 287.

Jimenez, X.: “Accions cíviques i mediació a la Comunitat del Prat de Llobregat”. Mollet del Vallés, 1998.

Reina, F. y Gimeno, R.: “Las mediaciones en la comunidad. Una modalidad de acción socioeducativa”. Barcelona . Artículo Revista Educació Social, nº 8.

Reina, F.: “Las mediaciones familiares desde una perspectiva socioeducativa”. Ponencia presentada en el Congreso de Mediación Familiar de Valencia, 1999.

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Javier Prats,
22 abr. 2012 13:06
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Javier Prats,
22 abr. 2012 13:06